lunes, 21 de agosto de 2017

In Memoriam. Inventario del recuerdo.





           MONÓLOGO DE UN POETA ILUMINADO: ANTONIO PARRA.

I
Son los tres golpes que nos hacen vivir, tres heridas que nos matan, tres arañazos que nos desangran: vida, amor, muerte.
Inventario de la felicidad, el último libro de Antonio Parra (Melilla 1946) es una crónica equilibrada, profunda, íntima y elegiaca de la vida, de su amor de la muerte.
Tres puñaladas hondas en el corazón, en la mirada, en la noche.
Inventario de la felicidad, editado en la colección Astrolabio, es un libro preciso, donde la sobriedad y la experiencia nos iluminan y nos conmueven y nos dejan heridos.
Triángulo equilátero en la geometría sin límites de nuestra vida. Tres tiempos, tres estados vitales, tres constantes.
Inventario de la felicidad es una galería en donde se exhiben poemas que entran en nuestras vidas y nos estremecen. Donde el equilibrio y la belleza son dos puntos básicos para entender la poesía de Antonio Parra. Equilibro formal, de fachada, un edificio donde las ideas son como ventanas con infinitos caminos, paisajes, miradas, rostros, una ciudad, una muerte.

II
Estructurado como en un tríptico de alguna catedral gótica, Inventario de la felicidad está compuesto de tres temas y un inventario. La tabla central, “del amor”, consta de diecinueve poemas, la tabla de la derecha, “de la vida”, de catorce y la de la izquierda, “de la muerte”, de siete: media muerte, casi toda una vida y el amor que, en ocasiones es un amor desaparecido, un grito, una sombra.

          Amor, amor mío de esta noche,
            desvelado te abrazo. Algo escondido
            prepara el corazón al desorden de existir.

Pero es también un recorrido y un homenaje a una ciudad “del agua”,  a la “casa de uno”, un museo funerario con cuadros que hacen homenaje a la poesía con la presencia de Sandro Penna, a la pintura con Giorgio Bacci, a la muerte con Roland Moreaux, al holocausto con Primo  Levi…

Cuando con repetido afán me propuse
volver, cuando con insistente y probada
nostalgia manifesté el deseo de tu suelo,
cuando horadando la noche, tus lejanas aguas
pervirtieron mis sueños, desoladoras voces
sin piedad, derrumbaron con amargas verdades
 el templo que te había construido…
III
En apariencia puede parecer una poesía fría por lo reflexiva. Una poesía de pensamiento, metafísica, objetiva. Poesía seria, fruto de una cultura, de una meditación, de una madurez. Pero no nos dejemos engañar por esa carga filosófica, ideas condensadas que encierran años de experiencia, de vida, de amor y de muerte.
Ardiendo muy dentro del poema está el fuego, la pasión, el navajazo que ahonda y se clava en la piel de la razón.
         Posiblemente sea en el apartado tres, “de la muerte”, donde encontremos los más elegiacos y emotivos poemas. Elegía es, a gusto de este lector, uno de los poemas más significativos del libro. El poeta amordazado por la pérdida del ser amado, rompe el silencio.

Al fin hablo de ti. El cansancio
de los años no ha carcomido la imagen
que el iluminado venero de tus labios,
estampó en mi tensísima piel.
Hoy me abrazo a tu sombra no ensuciada
por la muerte, hoy te nombro…


Inventario de la felicidad es un catálogo no terminado, en marcha,  de una vivencia, de una ciudad, de una muerte, sobre todo es una invitación a una vida. En Inventario, el largo e importante poema que cierra el libro, el poeta deja abierta la puerta a la luz que nace:

Deja, deja ya ese inútil inventarío
que nunca acabarás, y empieza
a mirarte en el espejo de esa alta marea
donde está amaneciendo.


          Alta poesía que nos trae la madrugada y en donde el espejo de la vida nos invita a la felicidad, aunque a veces desaparezca en lagunas y aguas pantanosas. 

                          

   Antonio se ha ido sin poder terminar su inventario de la felicidad y nos ha dejado el de la pena y el recuerdo. El mejor homenaje que le podemos hacer es volver a su poesia. 

sábado, 19 de agosto de 2017

Festina lente.Valdedios.

                                     Lo fugitivo permanece y dura

                                              


         Durante quince años consecutivos, cada verano, el veterano Círculo Cultural de Valdediós organiza, entre otros actos, una lectura poética en el monasterio. Con tal motivo se edita un libro, que gestiona editorialmente Marina Lobo, con los poemas que los autores invitados leen. Este año han participado: Francisco Álvarez Velasco, Isabel Marina, Sara Cabeza, Borja Martín y Amanda Granda. Estos quince libros ya son parte de la historia de la cultura asturiana y de la poesía y para uno el haber formado parte de uno de ellos (“Luz ilesa”) y atesorar la colección completa es un premio y una fortuna. Cuatro poetas fueron los pioneros: Javier Almuzara,  Xuan Bello, Ángeles Carbajal y Marcos Tramón, “desde entonces cerca de setenta autores han dejado escuchar su voz entre las piedras” en este lugar donde Dios veranea.

Uno de los ganchos de estos libros son la mezcla de poetas, las portadas y el inteligente y perspicaz pórtico que introduce a los poetas. (Algún profesor los ha usado en sus notas de clase). Cada prólogo lleva un sagaz título que define e ilustra el tema del libro. El título de este año es la frase latina Festina lente, apresúrate despacio. “Paso a paso, sin prisa y sin pausa, los poetas van abriendo rutas en la terra incognita de nuestros sentimientos y trazando un mapa del universo que es a la vez un autorretrato y el retrato más fiel de cada uno de nosotros”.

         La mayoría se estará preguntando: ¿Es acaso un milagro el que podamos contar ya con una tradición? ¿Quién es la persona que desde hace quince años organiza el acto, busca a los poetas, escribe el prólogo, ilustra la portada y lo presenta? ¿Será un milagro o habrá algún duende arcangélico que se encarga de tales menesteres? El milagro se llama José Luis García Martín: un arcángel diabólico que gana, y nos hace ganar, indulgencia plenaria cada verano en el Monasterio de Vadediós.




sábado, 12 de agosto de 2017

Hierofanías,de Alfredo Rodríguez








TRÁNSITO HACIA LA LUZ
O ENTENDIENDO EL CARÁCTER SAGRADO DE LA POESIA.

  Hierofanías.
  Alfredo Rodríguez
  Editorial Chamán,   
  Colección Chamán ante el fuego, Albacete, 2017

           Soy devoto lector de Alfredo Rodríguez y he leído casi toda su obra en prosa y en verso. Es discípulo amado de un poeta de museo al que venera como nadie. Alfredo es un exquisito, un preciosista, primoroso lector, delicado que goza con libros difíciles de encontrar, diarios agotados y primeras ediciones. Es un poeta que parece que lee más prosa que poesía. Una nueva adquisición suya es motivo de alegría que comparte con su hijo Oliver.
                     XXVIII
                     Luz desde el mismo corazón del Tao
                    capaz de realizar
                    los que los legos llaman un milagro.

          Hace unos meses recibí su último libro de poesía. Antes había recibido, leído y reseñado dos gruesos e interminables tomos con entrevistas y panegíricos, loas e inciensos dedicados a su maestro, el poeta de cera. En ocasiones divertidos, a veces cómicos, siempre con voz impostada, pero interesantes para los fans, que los tiene entre los poetas que empiezan y llenan sus poemas de citas, olvidándose del poema en sí.

            XXIV
 Aprendiendo a alterar el eje de la mente,
 aprendiendo el arte de respirar.

         Hierofanías, a pesar de pasar tiempo y tener el libro en lo alto de la torre de “libros para reseñar” y de haberlo leído varias veces, confieso que tengo que mirar el título para escribirlo bien. Y esto ya es un aviso. Pero me apresuro a decir que estoy convencido de que el libro ha supuesto mucho trabajo, mucha energía invertida,  investigación hecha, tiempo gastado y ganado que ha dado como resultado un trabajo serio, distinto a lo que se hace en poesía actualmente, quién sabe si entendido y valorado por uno con el tiempo. 

          La portada es muy vistosa y enigmática. Como todo en el libro tiene un significado que los que somos profanos e ignorantes en estos temas, ignoramos. Se trata de un sapo dorado, símbolo de la inmortalidad en la cultura hindú y símbolo del pecado en el cristianismo. La cerradura dentro simboliza la apertura a todo ese mundo. El libro lleva un prólogo breve del poeta Javier Asiáin en el que ilumina el contenido del libro y dice: “Poemas equilibrados con un núcleo de energía dentro. Aunque en mi caso cada vez me importe menos lo del equilibrio —mientras el poema no se caiga y oscile en el alambre—  y más lo del núcleo de energía, el fogonazo de luz, el disparo de nieve, que también diría el homónimo del propio Alfredo, Silvio”. El prologuista destaca que en el libro hay espacio para la meditación y para la aniquilación “porque la estela de su onda expansiva nos deja un camino abierto hacia el interior o hacia la Vía Láctea”.

            XLI
La increada, la nonata y eterna
energía de la Naturaleza
en esa nada oscura con la que se hizo el mundo.

          Soy de los que piensan que la poesía no necesita presentación y menos explicaciones por parte del poeta: te gusta o no te gusta, te llega o no te llega, te emociona o te entristece. Una poesía que te deja frío posiblemente no es tu tipo de poesía. Pues bien, aparte del prólogo, hay un epílogo de casi cinco páginas, en el que el poeta intenta explicar el libro. Rodríguez, que dice no ser un experto en la materia que subyace y en la que se apoya el libro, lo que quiere es “reivindicar el carácter sagrado de la Poesía”. Y aprovecha para darnos una larga lista de libros y autores que son recomendados por el poeta. En resumen que nos enteramos que las hierofanías —término acuñado por Mircea Eliade— no son sino manifestaciones de “Lo sagrado”. Confieso que el epílogo me enriqueció, pero no fui capaz de asimilar del todo la riqueza del libro. 

            XIX
Milagro de la regeneración,
eterna juventud, vitalidad del Sol,
la música y plegaria, su Belleza.
Entre la tierra fértil se abre la flor del loto,
los goces de la Vida,
el mar de toda la energía yin,
el mar de toda la energía yang.

          Vuelvo a leer, con la ayuda de una de las reseñas que sobre el libro aparecen en internet, y que no parece una reseña “de solapa”, y comienzo a ver la claridad. Hierofanías es un libro para iniciados, monjes de la luz, estetas de Lo sagrado, místicos de la puñalada de la Energía, seguidores del Tao, caminantes en El sendero, elegidos que aprecian lo sustantivo hecho nombre propio, amantes de la mirada tántrica, el movimiento pendular y la montaña cósmica, entonando cantos de monocorde belleza. Hierofanías es para los que dejan a voluntad su cuerpo. Palabra eterna OM. Hierofanías no es para mí, pero puede que a usted le traiga energía y vitalidad y aprenda a respirar.

                XXX
No había en el principio diferenciación, solo
existía el Uno indiferenciado,
su energía sexual, la fuerza alquímica
y de unión de los cuerpos y las almas.
Dios era kundalini desviando tensiones
para reproducir su danza cósmica.
La esencia masculina y femenina
del Espíritu Uno.


viernes, 11 de agosto de 2017

Once varas.(2) Un poema de FAV


Once Varas, Para una antología imposible.

Como lo mío es "the other way around" me meto en camisa de once varas al intentar traducir un poema (dedicado a HB lo que se agradece) de Francisco Alvarez Velasco.de Memoria de la sombra. 

Over there, over its lectern of dry branches, the crow
preaches to the morning
and the shadows do not open
in order to start the world again.

The stones keep still
under the water
and the foliage remains quiet
and the air slows down.

And the roosters
sleeping in the dawn.

It does not matter.
Open the hallway,
turn the corner
and leave the city, because the light
is now throbbing
in the silent sap
and is waiting for the wind
of this white page.



Allá en su atril de rama seca el cuervo
predica a la mañana
y no se abren las sombras
para empezar de nuevo el mundo.

Están quietas las piedras
bajo el agua
y paradas las frondas
y el aire se remansa.

Y los gallos,
dormidos en el alba.

No importa.
Abre el zaguán,
dobla la esquina
y sal de la ciudad, porque la luz
ahora está palpitando
en la savia callada
y a la espera del viento
de esta página en blanco.






jueves, 10 de agosto de 2017

Semejanza, de Nicolás Corraliza.

                                                           LA POESÍA COMO ESPEJO (1). 

           
              EL CAMINO TOMADO. UN POEMA DE VIÁTICO, DE NICOLÁS CORRALIZA


                                   
Comienza el poema como si fuera un cuento. La voz poética recupera, en el presente, la mirada infantil y compone la escena. Recuerda una acción que parece estar distorsionada, como si estuviera reflejada en un espejo gastado. Recordemos lo que dice Shelley:  “Poetry is a mirror which makes beautiful that which is distorted.” La magia dolorosa de la poesía hace que lo que está distorsionado aparezca bello, poético, hermoso, a pesar del dolor, de la desesperanza y de la amargura de saber que el protagonista “ya no busca nada”. Tiene el poema un ritmo ascendente en el momento que entramos en el mundo real: números, caligrafía que nos remite al campo mental. Del mundo que rodea al protagonista pasamos al protagonista mismo: a sus pies y nos encontramos, en el cuerpo del poema, con una deslumbrante metáfora, de talante social,  en la que podemos escuchar “el aullido de los caminos” donde en vez de brotar flores, brota el jornal. 
      No es el camino como en el poema de Robert Frost “El camino no tomado”, en el que nos encontramos un dilema moral:
 Dos caminos se separaban en un bosque amarillo
 y sintiendo no poder tomar ambos
 y ser un solo viajero, me detuve por mucho tiempo
 y escudriñé uno de ellos todo lo que pude
 hasta allí donde se doblaba en la maleza.
Tampoco como el que quería Machado: hacer camino al andar o el camino como río que te lleva al mar. Este es el camino de la “semejanza”. (Para seguir la historia del protagonista se recomienda leer el poema “Caja de herramientas” donde el hijo “es incapaz de construir versos del ruido”).
El poema es un tríptico hecho con caligrafía amorosa en una tabla carcomida por el tiempo y está construido con nueve versos divididos en tres “cuadros” que nos cuentan la historia cotidiana del protagonista: del recuerdo,  del trabajo y de la soledad. (¿Supo el hombre que hacia números de la herida del amor?)
Pasa gramaticalmente de un pasado imperfecto a un pretérito desarraigado y por último a un presente de estoica esperanza. En el primero y en el último el protagonista aparece sentado en dos posturas opuestas: la de la vida y la de la espera. El espacio central es el que imprime movimiento tanto al poema como al protagonista.
Termina el poema con dos posibles caminos que al final serán uno solo y también con dos preguntas insinuadas: ¿espera el protagonista el paso del tiempo al abrigo de las cuatro estaciones? o ¿espera con “el vaivén seguro” el paso del último tren?
Si poesía es todo lo que importa recordar en la vida, este poema es un ejemplo: anota y recuerda una parte importante en la vida del poeta.

domingo, 6 de agosto de 2017

Educación nocturna.

                                              Versos debajo del sol
                                                   Pablo S. Alemán Falcón


Educación nocturna
  Hilario Barrero

Este poemario está publicado por la editorial Renacimiento; se trata de Educación nocturna del autor Hilario Barrero. Hay que decir que, entre todos las obras que aparecen aquí, este fue comprado a ciegas, sin saber lo que me iba a encontrar. El poemario es una antología poética de su obra hasta la fecha, siendo su último poemario el que lleva el nombre del libro que se encuentra en nuestras manos. En la introducción de la obra, realizada por José Luis García Martín, se indica que hay dos temas principales, el tiempo y el deseo. Nosotros detectamos una pérdida progresiva de la experiencia. También nos llamó la atención los escritos que se forjan entre las calles de Nueva York, lugar en donde vive nuestro autor, sobre todo después de que la reseña del mes pasado estuviese centrado en un escritor puramente neoyorquino, Paul Auster. Estaría interesante comparar los poemas del Wall writing de Auster con los de Educación nocturna de Barrero sobre todo en la necesidad de comunicación entre los dos poetas.

El libro se abre con “Autorretrato”, un texto que recorre cada una de las etapas de su trayectoria poética-vital a través de diferentes lugares que los ha transitado el poeta y en el que ha aprendido algo el “yo” poético (Yo descubrí en Arezzo / una nueva manera de besar: / la lengua penetrada arrasando lo oscuro, / el mordisco en los labios, la ronca dentellada, / el mar de la saliva en movimiento, / de frontera los dientes. […]). De esta manera, el primer poemario que se encuentra en esta antología es Travesía, con poemas de extensión media que muestran la inocencia del “yo” poético ante el mundo que le rodea. Es curioso también el juego de luces y la sombras acordes al ánimo del poeta: En la mañana / la luz hablaba a gritos, / la sombra muda. / […] Y con la oscuridad la pregunta  / que no tiene respuesta: / ¿Ha sido siempre la sombra tan pesada? / Noche clara del cuerpo. También hay paso para realizar una recensión de su viaje por los versos de García Lorca en comparación con su experiencia del poeta por esos mismos lugares por los que camina, respira y observa a menudo. Lo vemos en el poema “Fgl en Columbia University” ([...] Sonríe, Federico, no te muevas. / Aunque se queda inmóvil, la imagen sale turbia. / […] La lente invierte la foto de Manhattan / y Harlem se amotina / en la cámara oscura de la noche.)

Y dentro de Travesía, el poema que lleva su nombre; aquí, si nos dejamos llevar por las imágenes que nos expone, podríamos señalar el pesimismo que tiene que ver con el transcurso imparable de la vida y de cómo se van perdiendo las virtudes de la juventud por el camino.

TRAVESÍA

En esta travesía hacia el silencio
donde tú eres el remo que perturba
las estancadas aguas de mi sangre
por las que va surcando la barcaza
con amigos ahogados por un virus,
no sé si soy un muerto que respira
o es que tengo los ojos desgastados
y no pueden llegar al fondo del abismo,
condenados a ser una invención
que se refleja, sin distinguir la orilla,
en la imagen borrosa de un lago.

Con esto pasamos al siguiente poemario que se titula Modo subjuntivo. Dentro de aquí destacamos el primer poema, “Subjuntivo”, que viene a explicar a través de este modo verbal el deseo: Y tener que explicar de nuevo el subjuntivo, / acechante la tiza de la noche del encerado en luto,  / ahora que ellos entregan sus cuerpos a la hoguera / cuando lo que desean es sentir el mordisco / que tatúa con rosas coaguladas sus cuellos ofrecidos / y olvidarse del viejo profesor que les roba / su tiempo inútilmente. [...] El deseo tiene que ver con el transcurso del tiempo. No hablamos del deseo truncado, más bien como un diálogo para los que disfrutan de este don. También detectamos la presencia de la luz, una luz que se adorna ante la desnudez. Lo vemos en la última parte del texto “Consejo”: [...] Te envidio cada vez que sin camisa / me recuerdas lo frágil de la luz / mientras que yo vestido, / ocultando la ruina y los escombros, / pienso en aquel verano, irrepetible.

El siguiente poemario que se encuentra dentro de esta antología es Mortal Manhattan. Es destacable como los lugares en la trayectoria de Hilario Barrero son más concretos, aunque igual de precisos. De hecho, el nivel simbólico del paisaje neoyorquino se hace imprescindible para poder adentrarnos en el ánimo del “yo” poético. Comenzamos con el primer poema, “Plaga”.

PLAGA

Todavía se aman a pesar de la plaga
y encuentran en la noche sus torsos alumbrados
sabiendo que la muerte les acecha celosa.
Tiemblan cuando desnudos se miran al cristal
y ven alguna mancha que oscurece su piel.
Con precaución celebran sus huesos arropados
y con certeza saben que éste es tiempo de guerra.
Oficiando sus ojos un memorial de sombras
recuerdan tantos nombres que con pasión se amaron,
cuerpos llenos de fuego su coraza encendida
y que ahora rescatan del campo de batalla.

En estos poemas, el poeta recoge instantes de los que recoge los momentos de juventud, pero también absorbe el deseo más allá de toda virtud. Aun así, se puede ver en su fondo el paso inexorable del tiempo, lo innegable ante la presencia de un cuerpo joven, como vemos en “Viril” ([…] Se lavará sus manos temblorosas / con el agua bendita de la estola, / confesará el domingo perturbado / del rocío que mana entre sus piernas, / mintiendo al confesor cuando pregunta / si compartió el pecado con algún compañero.[..]). Es curioso la lucha de la tradición con su deseo, su subjuntivo: [...] Arrepentido comenzará de nuevo / a rebuscar la caja sorpresa de su cuerpo / que ofrecerá más tarde en esquinas oscuras. / Es este mismo cuerpo que ahora en decadencia / se llena de esplendor pues tú le miras.

A todo esto, Nueva York va adquiriendo protagonismo, llegando incluso a tener un nivel simbólico entre sus versos, aspecto se amplía a medida que el “yo”  lírico va realizando su travesía, no solo temporal sino también espacial. En el último poemario que complementa este libro y que, como comentamos, lleva el nombre de esta recopilación, la voz se complementa con otros lugares a los que ha viajado el poeta.

GUÍA

La luz desde el Castillo se difumina y muere
cuando un torso iluminado
se desnuda y enseña entre sus barrios bajos
la verdadera historia de Lisboa.

De la misma manera, es destacable el componente erótico que contienen algunos textos, lo que contribuye a complementar su poética del deseo. Aquí lo vemos en “Playa de pescadores”, que juega con un componente altamente comercial y reconocible y de da una proporción mítica, personalizada y concentrada a través del “yo” poético (A través de Lacoste que lleva suelto, / coraza de algodón azul cobalto, / dos leves sombras en su pecho apuntan / que una pareja de pezones tiernos / se rozan encendidos / en el tejido feliz y afortunado. […]). También hay una mirada hacia atrás, dando paso a la inocencia. Les exponemos el texto que lleva el nombre de la antología.

EDUCACIÓN NOCTURNA

De cuerpo analfabeto y provinciano,
en la primera noche al apagar la luz,
te besé en la mejilla con los ojos abiertos.
Yo no sabía que para dar un beso
se cerraran los ojos o se abriera la boca.
(Lo del la lengua me lo fuiste
enseñando poco a poco).
En la penumbra me acostumbré a tu cuerpo,
y en él leí tu espesa biografía,
taché los nombres de los personajes
y anoté recorridos para llegar muy hondo.
Recuerdo las jornadas de verano, las noches sin dormir,
las primeras lecciones, los signos y las cifras.
Y aunque fueron espejos
y transformé su córnea de tanto contemplarlos,
de lo que no me acuerdo es,
aunque te haya mirado mucho amaneceres,
de cómo eran tus ojos en tanta oscuridad.




jueves, 3 de agosto de 2017

Once varas. Un poema de MMM

Once Varas, Para una antología imposible.

Como lo mío es "the other way around" me meto en camisa de once varas
al intentar traducir un poema de Marcos Matacana Martín que abre su libro Polvo en el aire. 



Self-portrait

i too was strong
and I trusted that time
would be on my side

and I believed that living
would be worthwhile

and I even thought that I was
a nice guy unable
to hurt anybody

and now you can see
what I have become






Autorretrato
                    "Un pálido dibujo a tres colores"
Charles Baudelaire

yo también fui fuerte
y confié en que el tiempo
correría a mi favor

y creí que vivir
valdría la pena

y llegué a pensar
que era un buen tipo
incapaz de hacerle daño a nadie

y mira ahora
en qué me he convertido